Primum non nocere

Memoria de nuestra propuesta para la nueva Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Navarra:

“Primum non nocere” (lo primero es no hacer daño) es la máxima del campo de las ciencias de la salud que en este caso hacemos nuestra para el desarrollo de la propuesta. Al igual que medicamentos y medidas terapéuticas inapropiadas pueden provocar efectos secundarios o daños en el paciente, los edificios pueden perjudicar el medio ambiente y afectar negativamente al tejido urbano y al espacio público y social en los que se insertan.

Los objetivos iniciales del proyecto quedan bien definidos. En primer lugar, se trata de obtener un edificio de energía positiva, capaz de producir al menos la misma energía consumida, incluyendo aquella necesaria para su construcción. Por otro lado, es necesaria una integración sensible y respetuosa con la facultad ya existente y con el Complejo Hospitalario de Navarra en su conjunto, mediante la reordenación el espacio libre circundante.

El proyecto se vertebra en torno a una gran sala central iluminada cenitalmente que a modo de atrio atraviesa el volumen en toda su altura. En este espacio no solo tienen lugar las circulaciones, sino que también servirá como punto de encuentro, estancia, exposición de trabajos, etc. Se trata de un espacio semipúblico a través del que se establece una secuencia coherente e intuitiva desde el exterior a las áreas docentes. Además, será un potente regulador bioclimático.

El programa se distribuye a ambos lados del atrio, agrupado en bloques según las orientaciones y las luces estructurales más adecuadas en cada caso. Laboratorios y aulas se disponen a este sobre la cafetería-comedor, mientras que la orientación oeste se destina al área de despachos. Al norte aparece un aula más en cada nivel y a sur las áreas de anatomía y simulación clínica superpuestas y funcionalmente segregadas del programa docente-investigador, con accesos, circulaciones y servicios propios. Por último, las aulas de informática se ubican en planta cuarta con orientación sur. Un núcleo compuesto por aseos, ascensores, almacén y local de telecomunicaciones se repite en cada nivel, mientras que dos escaleras protegidas permiten solventar los requerimientos de evacuación, junto a un sistema de cortinas de compartimentación para el atrio que funcionará como exutorio en caso de incendio.

Todas las estancias serán plenamente accesibles para personas con movilidad reducida.Tanto el programa como el planteamiento estructural se han dispuesto de forma que posibiliten la ejecución sencilla de futuras modificaciones para prolongar la vida útil del edificio. A tal efecto también contribuye el uso de sistemas constructivos prefabricados e industrializados más sencillos de revertir que los tradicionales y que posibilitan mayores luces estructurales.

La maquinaria de climatización se aloja en plantas sótano y bajo cubierta. Desde esta última se accede además a una serie de tramoyas para el mantenimiento de un jardín suspendido que supone simultáneamente un elemento de confort visual, un regulador de humedad y un purificador de aire.

Se limita la altura general de planta a 3.80 m, heredada del edificio existente de modo que exista una conexión en cada nivel. Se opta por la demolición parcial del ala este de la facultad actual, aprovechando la junta estructural de su último tramo como límite para el derribo. De este modo todas las aulas del programa quedan alojadas en el nuevo volumen.

La materialidad de la propuesta se basa en el uso de la piedra natural procedente de canteras de proximidad y de madera con certificado FSC. Los alzados se componen mediante el contraste entre ambos elementos naturales con geometrías diferenciadas según criterios expresivos y de soleamiento. A oeste, un conjunto de nichos abocinados compone la fachada más icónica en relación directa con el espacio libre y el edificio postmodernista de los años 90, mientras que a norte y este se opta por una configuración más austera a base de lamas verticales de madera que filtran la iluminación natural de las aulas.

Se proponen soluciones estructurales, sistemas constructivos y materiales racionales, robustos, económicos, de mínimo mantenimiento y máxima durabilidad. Las ventanas serán de fácil limpieza desde el interior y los acabados interiores y exteriores serán de alta resistencia y fácil conservación.

Se cumplen todos los parámetros urbanísticos recogidos por el Plan Especial de Ordenación del Área Hospitalaria de Irunlarrea, así como en la Ordenanza General de la Edificación de Pamplona: área máxima en planta baja, superficie construida total, nº de plantas (4 plantas), alineaciones en planta baja, vuelos máximos (1 m), ancho de rampa de aparcamiento (5,40 m) y construcción por encima de la altura máxima.

El diseño propuesto para la urbanización de la unidad morfológica P2 parte de las premisas indicadas en el PERI y en el Anteproyecto General de Urbanización de la Zona Hospitalaria, y persigue generar espacios de encuentro y descanso para los estudiantes mediante un tejido híbrido de zonas verdes y pavimentadas.

El ámbito objeto de reforma adolece de los problemas generalizados en la Zona Hospitalaria. Concretamente, las comunicaciones interiores, la accesibilidad y relación del área con su entorno carecen de una estructura eficaz que contribuya a una diferenciación deseable de flujos. Son varias las barreras físicas que dificultan la accesibilidad y una articulación fluida del espacio urbano, como el muro (o murete según el tramo) perimetral que cierra el recinto, o la vía rodada que lo atraviesa y no permite la coexistencia peatón-bicicleta-vehículo. Mediante el análisis de los flujos y las conexiones con el entorno se identifica la necesidad de eliminar el cerramiento perimetral para dotar al espacio de mayor permeabilidad. Dicha apertura cobra importancia en la rotonda de intersección entre la Avenida de Barañáin y la Calle Concepción Benítez, lugar en el que se concentran las conexiones intermodales de influencia en el entorno, como son las paradas del autobús urbano y el carril bici. El diseño actual de las zonas verdes provoca una conexión única y axial con el edificio existente, limitando potenciales recorridos, conexiones y encuentros en el espacio urbano.

Existe un arbolado de notable interés cuya conservación constituye un criterio principal de intervención en la propuesta. Las dos vías que limitan el recinto constituyen focos relevantes de contaminación acústica, por lo que resulta de vital importancia conservar y completar la arboleda perimetral como barrera de protección sonora. La propuesta genera un nuevo suelo para la arboleda existente y para nuevos ejemplares de hoja caduca que permitan un soleamiento adecuado según la estación. A partir de la construcción de unas elipses verdes, que recuerdan a la trama microscópica de un tejido celular, los árboles se agrupan en pequeños bosques, estableciéndose una red de recorridos que se dilatan a modo de plazas junto a los accesos al nuevo complejo docente. El tejido de elipses se interrumpe para permitir el trazado de una vía de coexistencia peatón-bicicleta-vehículo que se ejecutará en plataforma única, al mismo nivel que el resto del pavimento. La propuesta de diseño urbano pretende así ofrecer espacios diversos, tejiendo espacios de sol y de sombra, de encuentro y de descanso.

Se prevé establecer una red de drenaje perimetral a las elipses, a modo de canalización superficial que junto con el pavimento de hormigón poroso potencie la infiltración de agua de lluvia al subsuelo. La elección de materiales y de mobiliario urbano responderá a criterios de funcionalidad y mantenimiento, por lo que se ajustarán a las directrices del Anteproyecto General de Urbanización, entendiendo que la intervención que nos ocupa forma parte de la misma escena urbana que el resto de la Zona Hospitalaria. Elementos como los bancos, que por su integración en el diseño urbano deban diferir del modelo base predeterminado, serán análogos en diseño y calidad a los previstos.